miércoles, 13 de octubre de 2010

Cómo comprar una cámara digital









Sin duda alguna ¿Qué cámara me compro? es una de las preguntas que más se repite, y que más nos envían, cuando alguien nos pide consejo sobre temas de fotografía. Una pregunta, con difícil respuesta, más aun cuando, a priori, no conocemos las inquietudes fotográficas de quien las plantea.

Intentaremos hacer una estructura, característica por característica, haciendo hincapié sobre lo que debemos fijarnos para que, en función de lo que estéis buscando, encontréis vuestra cámara ideal.

1. Los megapíxeles

Los megapíxeles no es la característica más importante de una cámara de fotos, por lo tanto, ignora, relativamente, esta característica. Prácticamente todas las cámaras del mercado superan en la actualidad los 10 megapíxeles, algo más que suficiente para cualquier usuario normal.
Los megapíxeles, al fin y al cabo, lo único que nos proporcionan es el tamaño final de la foto, por lo que sólo deberás tenerlo en cuenta si tienes pensado hacer grandes ampliaciones de tus fotos. Y cuando digo grandes ampliaciones, no me refiero a fotos 20×30, sino a grandes ampliaciones de verdad (de tamaño póster, para arriba).

2. El objetivo
El objetivo, sin embargo, si es un punto muy importante a tener en cuenta y tendremos que fijarnos en varias cosas:
  El rango focal, es decir, cual es la mínima posición y la máxima posición del zoom, que nos dará la cobertura que podremos tener con la cámara. Si buscamos abarcar mucho campo de visión buscaremos números bajos (cuanto más bajo, más campo de visión) y si buscamos hacer fotos a distancia, buscaremos números altos. Siempre tendremos que mirar el rango focal equivalente a 35mm, para poder comparar las distintas cámaras.
Por ejemplo, una cámara con rango focal 24-120mm abarcará más campo de visión que una 36-180mm, si embargo, ésta última, llegará más lejos cuando queremos enfocar un objeto lejano.
  El zoom óptico, que viene dado por las distancias focales de las que hablamos antes es el zoom que nos venden los fabricantes. Si seguimos con los ejemplos anteriores, el objetivo 24-120 mm tendrá un zoom 5X (24 × 5 = 120), al igual que el 36-180 mm (36 × 5 = 180), sin embargo, una tiene más angular (más cobertura) y otra más teleobjetivo (podremos encuadrar objetos más lejanos).
  Por otro lado, siempre  deben fijarse en las distancias focales y en el zoom óptico, nunca en el zoom digital, que no sirve para nada.
  La luminosidad, es el tercer punto a tener en cuenta en el objetivo, sobre todo si nos gusta hacer fotos en malas condiciones de luz, o no nos gusta utilizar el flash.
¿Y como sabemos la luminosidad del objetivo? pues a través del número f, que también lo puedes ver en el frontal del objetivo y en las características de la cámara. A menor número f, mayor es la cantidad de luz que entra en el sensor y por tanto menor la luz que necesitamos. Y por contra a mayores números f, menos luminoso será.

En esta característica no hay duda, cuanto más luminoso sea, mejor, aunque es una característica que suele repercutir bastante en el precio de la cámara.

Pues una vez que sabemos las características de los objetivos parece claro, pero para ello tenemos que saber que tipo de fotografía nos gusta o pretendemos hacer.
Si nos gusta la fotografía de paisaje, por ejemplo, buscaremos objetivos con bastante gran angular. Si vamos a usar mucho la cámara en condiciones de poca luz (interiores, fotos nocturnas, etc.) buscaremos un objetivo luminoso (valores de F bajos). Si queremos una cámara versátil, buscaremos una cámara con mucho zoom óptico y que cubra mucho rango focal, etc…
3. La pantalla LCD

No es mala idea buscar una pantalla decente, especialmente en las cámaras que no dispongan de visor óptico, y cuanto más píxeles tenga mejor. Una cámara con una pantalla de 3 pulgadas y cercana al millón de píxeles es una muy buena opción, y si además cuenta con tecnología LED, mejor que mejor.
Importante también mirar la cobertura de la pantalla, buscando porcentajes lo más cercanos posibles al 100% y la posibilidad de que sea abatible, sin olvidar la tecnología táctil en función de lo que necesitemos, aunque personalmente no la recomiendo aún en cámaras de fotos, un buen botón dedicado siempre será más rápido que una función táctil.
4. El Sensor
Pues si no queremos complicarnos mucho la vida nos fijaremos en el tamaño del sensor, ya que  un mayor tamaño suele significar una mejor respuesta general, por ejemplo, con altas sensibilidades. 

Hay muchos otros factores que influyen, como el tipo de tecnología (CMOS,CCD...) y podemos afinar mucho más, pero la calidad de un sensor es difícil de comprobar sólo viendo una tabla de características, por lo que la mejor idea puede ser navegar por internet para ver algún análisis de su calidad en las webs especializadas.


6. Estabilizador de imagen
La estabilización surge a partir de la necesidad de corregir el movimiento de la cámara, bien de pequeñas vibraciones, o bien de movimientos involuntarios de la cámara, siempre hasta cierto límite, claro. Fundamentalmente la necesitaremos cuando disparemos en condiciones de poca luz sin flash, o cuando usemos teleobjetivos, ya que la velocidad de disparo, en ambos casos, suele ser más lenta de la necesaria para congelar la imagen.
La estabilización de imagen puede conseguirse de varias maneras, aunque fundamentalmente estaremos hablando de estabilización óptica, estabilización mecánica o estabilización por software.
Pues tener un sistema de estabilización siempre es buena cosa, sea cual sea, aunque evidentemente un estabilizador óptico o mecánico siempre funcionará mejor que uno que lo haga únicamente por software.
Conocer que tipo de estabilización tiene la cámara que vamos a comprar y, sobre todo, cual es su efectividad (en pasos de exposición), nos ayudará a saber hasta que punto podemos tener un “mal pulso” a la hora de realizar fotografías.
Los controles manuales, básicos para aprender fotografía
Las cámaras que no tienen controles manuales gestionan tanto la apertura como la velocidad del diafragma de forma automática, sin dar la posibilidad al usuario de manipular sus valores. Esto es interesante para los que sólo quieren disparar y no quieren complicaciones, sin embargo, si queremos tener la posibilidad de controlar la cantidad de luz que queremos dejar pasar y conseguir diferentes efectos variando los valores, es fundamental tenerlos presentes.
Tampoco queremos decir que haya que usarlos, pero siempre es buena idea que la cámara disponga de este tipo de controles por si avanzamos y queremos ir a más.
Formato RAW: el negativo digital

Otra de las características que no se deberían pasar por alto cuando buscamos una cámara de fotos es la posibilidad de disparar en formato RAW. El formato RAW podríamos definirlo como el equivalente al negativo en el mundo digital.
Se trata de un formato que contiene la totalidad de los datos de la imagen tal y como ha sido captada por el sensor y que por tanto nos permite una capacidad de edición mucho mayor al de otros formatos de imagen como el JPG, tan típico en las cámaras.
Automatismos, para los que no quieren complicaciones
Modos de escena:
Se trata de una serie de modos preconfigurados donde la cámara elige los parámetros más adecuados para cada tipo de fotografía. Así podemos encontramos con una infinidad de ellos, desde un modo retrato hasta un modo nocturno, pasando por cualquiera que nos podamos imaginar.
Algunos modelos de cámaras también incorporan la opción de que esta selección sea automática, facilitando aun más la tarea de realizar fotos en cualquier situación.
Reconocimiento de caras:
Es otro de los automatismos estrella de los últimos modelos de cámaras. Se trata de un modo en que la cámara es capaz de reconocer las caras que salen en el encuadre, con la idea de mejorar el enfoque y evitar las fotos en las que la cámara, por equivocación, enfoca donde no debería.
Existen modelos en los que incluso las mascotas (como perros y gatos) también son detectados por la cámara.
Reconocimiento de sonrisas:
Surge como complemento al reconocimiento de caras, y su funcionamento es parecido, aunque en esta ocasión de lo que se trata es de que la cámara se dispare automáticamente cuando detecta una sonrisa.
Práctico si lo que queremos es sacar la cara más amable de nuestros amigos, pero algo cuestionable en fotografía, ya que ni siquiera tenemos que pulsar el disparador, uno de los placeres de hacer fotos.



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